Dra. Malena Tomihama Fernández
"El oftalmólogo tiene un buen resultado si se controla la enfermedad de fondo"
Patologías como la diabetes, la enfermedad renal o la cardíaca desarrollan complicaciones oftalmológicas. La derivación a un especialista de la visión es fundamental para llegar a atajar el cuadro.
Las enfermedades crónicas no transmisibles —diabetes, hipertensión arterial y enfermedades autoinmunes, entre otras— se han convertido en un desafío central para la oftalmología contemporánea, no solo por su creciente prevalencia, sino por el impacto silencioso y progresivo que ejercen sobre la salud visual.
La diabetes mellitus, por ejemplo, continúa siendo la principal causa de ceguera prevenible en adultos en edad laboral a nivel mundial, debido al desarrollo de retinopatía diabética, una complicación que puede pasar inadvertida hasta etapas avanzadas si no existe un seguimiento oftalmológico. Esta interconexión entre la salud sistémica y la salud ocular obliga a un cambio de paradigma: el manejo oftalmológico ya no puede concebirse de forma aislada, sino como parte de un abordaje multidisciplinario que integre a internistas, endocrinólogos y reumatólogos, con el fin de anticipar, diagnosticar y tratar oportunamente las manifestaciones oculares derivadas de estas patologías crónicas.
En esta entrevista, la doctora Malena Tomihama, quien actualmente trabaja como asistente en el servicio de imágenes en el Instituto Nacional de Oftalmología (INO) Dr. Francisco Contreras Campos en Lima, Perú, y es secretaria tesorera de la Sociedad Peruana de Oftalmología, detalla el diagnóstico y consecuencias de las enfermedades crónicas y la retinopatía diabética.
- Doctora, ¿cuál es el principal desafío en el manejo oftalmológico de pacientes con enfermedades crónicas?
Es poder identificar al paciente que tiene problemas, a tiempo. Actualmente, en el servicio vemos mucha gente con diabetes, pero que llega ya a un estadio con una hemorragia vítrea o con un desprendimiento de retina retraccional; se le puede ofrecer muy poco a ese paciente. ¿Pero qué sucede? Las especialidades médicas primarias no les dicen que tienen que tener, también, un control oftalmológico. Si aparece algún peligro, las visitas deberían ser más seguidas, cada 6 meses. También para determinar en qué momento hay que colocarle el láser para prevenir el hecho de que se presente una hemorragia vítrea, y que eso pueda ser un evento que haga que realmente la diabetes se lleve la visión de la persona.
Todo lo que el oftalmólogo puede hacer no va a tener un resultado real si es que ese paciente no controla la enfermedad de fondo: la hipertensión, diabetes, si no tiene un estilo de vida diferente y ahí no es solamente el médico; hay que hacer que toda la familia se involucre. Esto ayuda a que se tenga una mejor adherencia a su tratamiento y a un cambio de estilo de vida, que a la larga es beneficioso.
- En retinopatía diabética, ¿cuáles son las estrategias para la detección precoz?
Tener un buen control metabólico, el cambio de estilo de vida, pero también tenemos que tener en cuenta que no hay la suficiente cantidad de oftalmólogos como para poder evaluar a toda la población diabética y hacer un tamizaje. Ideal sería que, una vez que el diagnóstico sea hecho, el mismo endocrinólogo lo envíe al servicio de oftalmología para que se le haga un control inicial.
Con ese control inicial, el oftalmólogo puede determinar en qué estadio lo encontró y cada cuánto tiempo tiene que hacer los controles. Una alternativa que se ha estado tratando de implementar es la teleoftalmología; instalar cámaras no midriáticas en diferentes puntos, porque tenemos que entender que la población es numerosa y que hay mucha gente que vive en el exterior de las ciudades grandes y son los que menos acceso tienen. Entonces, hay que hacer campañas de prevención, entrenar personal médico o tecnólogos médicos que puedan tomar esas imágenes y para eso está realmente la tecnología. Para tratar de ayudar a detectar por lo menos un poco antes al paciente que va a requerir una ayuda.
- ¿Cómo influye el control de la presión en la progresión del daño ocular?
Definitivamente, esto tiene mucha importancia porque el daño vascular se va produciendo en la microvasculatura a lo largo del tiempo. Cuando uno lo detecta, muchas veces está; hay los hilos de plata, los hilos de cobre, que son los adelgazamientos que tienen los vasos sanguíneos y que después, cuando ya pierden la competencia que tienen para poder controlar la cantidad de flujos de líquidos, empieza a extravasar y comienza con un edema macular, que eso es prácticamente de emergencia, en el cual puede haber estrella macular, edema en la papila, que forma parte de una crisis hipertensiva que necesita tratamiento rápidamente.
Es la mejor forma de evaluar cómo la enfermedad está progresando y cómo está haciendo daño, no solamente en el ojo; es lo que vemos, pero ese daño se está produciendo en el riñón, en el corazón y en otros órganos blancos diana, que tenemos que poder detectarlos a tiempo para poder darles el tratamiento o prevenir o corregir el tratamiento y tratar de también concientizar al paciente de lo importante que se cuide.
- ¿Cuáles serían las brechas más importantes para la detección de problemas que tienen que ver con otros tipos de enfermedades crónicas?
Siempre hay una falta, no digamos carencia, pero sí hay una llegada de una oferta muy disminuida de profesionales.
Hay mucha gente que vive muy lejos, en ciudades como Acela, por ejemplo, donde llegan prácticamente a través de un transporte fluvial comunidades que viajan más de un día.
De hecho, en algún momento existen las pías; son una especie de barcos con la Marina del Perú que se han desarrollado, que llevan atención médica. Se organizan las campañas para que médicos de diferentes especialidades puedan llegar a estas poblaciones que están tan alejadas y por lo menos se les pueda brindar algún tipo de atención. Incluso hay salas de operaciones en estas pías y se les puede brindar todo ese tipo de atención al paciente.
Es cuestión de ponerse de acuerdo. El ministerio tiene sus líneas de trabajo. Nosotros en el INO tenemos también igualmente un área que está dedicada a lo que es la proyección a la comunidad. Y eso es importante fortalecerlo porque esas campañas son las que van a darle el soporte a estas personas que de otras maneras no pueden llegar a una especialidad como oftalmología.
- ¿Qué avance usted ve que podría tener el mayor potencial para tratar este tipo de pacientes en particular?
La prevención es importantísima y yo creo que la teleoftalmología, la telemedicina, la IA son herramientas que nosotros tenemos que incorporar también poco a poco. No podemos dejar que esta tecnología nos sobrepase. Tenemos que andar de la mano con ellas, hacer el mejor uso posible para que esto nos ayude realmente a poder controlar a estos pacientes. El tener las cámaras no midriáticas, el poder tomarles una foto, poder detectar a tiempo una hipertensiva, una retinopatía diabética es importantísimo. Y espero yo que después también igual haya otras herramientas que se puedan desarrollar con IA y que nos permitan también poder detectar otro tipo de enfermedades.