Cerebro "aprendería" a presentar crisis epilépticas durante el sueño
El estudio pone de relieve el potencial de los enfoques bioelectrónicos para promover una función cerebral más saludable.
La epilepsia afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo, y muchas personas continúan presentando crisis a pesar del tratamiento farmacológico. Comprender la relación entre estas y el sueño podría ayudar a explicar por qué la epilepsia puede agravarse con el tiempo y provocar que los problemas de memoria, estado de ánimo y sueño sean frecuentes en las personas con esta enfermedad.
Un estudio publicado en el Journal of Neuroscience constató que, tras una crisis, el cerebro entra en un estado de sueño profundo que imita los procesos de consolidación de la memoria, y que este efecto puede prolongarse hasta el sueño de la noche siguiente. En la práctica, este proceso registra la trayectoria como si fuera un recuerdo normal, reforzando la enfermedad. El reporte analizó registros cerebrales a largo plazo procedentes de dispositivos implantados en 11 personas con epilepsia. A partir de estos, los investigadores compararon los patrones de sueño en las noches posteriores a las crisis epilépticas con los de noches en las que no se habían producido crisis recientes.
Los resultados mostraron que, tras una crisis, el cerebro entraba de manera consistente en un estado intensificado y prolongado de sueño profundo, conocido como sueño de movimientos oculares no rápidos (NREM). Durante este periodo, las ondas cerebrales lentas se volvían más intensas y pronunciadas —características clave de la consolidación de la memoria—, especialmente en las regiones cerebrales específicas donde se originan las crisis.
Al mismo tiempo, el sueño de movimientos oculares rápidos (REM), fundamental para el procesamiento emocional y la salud cognitiva, se redujo. De media, los pacientes durmieron más tiempo y pasaron más tiempo en sueño profundo tras las crisis, pero presentaron menos sueño REM en comparación con las noches libres de estas.
Los investigadores denominan a este proceso consolidación relacionada con las crisis epilépticas, un fenómeno en el que parecen secuestrar los mecanismos normales de aprendizaje del cerebro. En lugar de favorecer la recuperación cerebral, este estado de sueño posterior puede fortalecer circuitos neuronales anómalos, creando un círculo vicioso en el que se aumenta la probabilidad de futuras crisis.
De forma relevante, los hallazgos apuntan a una posible nueva ventana terapéutica —las horas y las noches posteriores a una crisis— en la que una intervención dirigida podría interrumpir este proceso de aprendizaje perjudicial.
"Si conseguimos intervenir de manera segura durante esta ventana posterior a la crisis epiléptica, podríamos debilitar las redes generadoras de crisis en lugar de reforzarlas", afirma Gregory Worrell, M.D., Ph.D., neurólogo de Mayo Clinic y autor senior del estudio.
Estos resultados respaldan la iniciativa Bioelectronics Neuromodulation Innovation to Cure (BIONIC) de Mayo Clinic, cuyo objetivo es desarrollar terapias personalizadas de neuromodulación para prevenir, tratar y potencialmente revertir enfermedades neurológicas.
